domingo, 8 de enero de 2017

Manos que curan. Manos estampadas


El arte de estampar manos sobre las paredes de las cavernas ya lo dominaban nuestros antepasados prehistóricos.
Prueba de ello, son las manos de la cueva del Castillo, en Puenteviesgo (Cantabria) que según los estudiosos, fueron pintadas por mujeres, las primeras mujeres pintoras de las que tenemos noticia.

Yo tenía grandes deseos de emular a mis antepasadas pero por unas u otras razones, nunca acababa de decidirme.
El empujoncito que me faltaba, lo tuve el otro día al observar cómo mi fisioterapeuta disolvía con sus manos el dolor que me atenazaba.


Preparé dos soportes cuadrados: uno para la mano en positivo y el otro en negativo.
El primero es un lienzo que pinté previamente de un color uniforme.
El segundo es una tabla que pinté con acrílico blanco mezclado con arena de río para darle textura y luego coloree con acrílicos muy diluidos.
    
Una vez listos los soportes, dibujé sobre cartulina una mano, de forma que su tamaño coincidiera con el de los soportes.
La recorté y reservé las dos partes: negativo y positivo.


Preparé los colores que me interesaban y diluí las mezclas con agua hasta dejarlas líquidas.
Para el primer cuadro, diluí la pintura con agua hasta dejarla líquida.
Después, coloqué la silueta de la mano recortada sobre el lienzo y pulvericé alrededor con la mezcla
Por último, le añadí con pincel unos ligeros reflejos azules.

La mano en negativo la pinté con pincel.


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